 |
|
|
|
DA GRATUITAMENTE...
Como tu amor viene de Dios, es permanente. Puedes reclamar la permanencia de tu amor como don de Dios. Y puedes dar a los demás ese amor de forma permanente. Cuando otros dejen de amarte, no tienes por que dejar de amarlos. En lo humano, los cambios pueden resultar necesarios, pero en lo divino, puedes permanecer fiel a tu amor.
Algún día serás libre para ofrecer un amor gratuito, un amor que no pida nada a cambio. Algún día también serás libre para recibir un amor gratuito. A menudo se te ofrece el amor, pero no te das cuenta de ese ofrecimiento. Lo rechazas porque estás obsesionado por recibirlo de la persona a la que se lo has dado.
La gran paradoja del amor es que precisamente cuando te has reclamado a ti mismo para ti mismo, cuando has puesto fronteras a tu amor y, por eso mismo, has constreñido tus necesidades, empiezas a crecer en la libertad necesaria para poder dar gratuitamente.
Autor/a: Henri J.M. Nouwen
|
|